Al enfrentarme al voto el domingo pasado no me quedó duda del que hacer. En la papeleta un millonario-político, y un poco más abajo un político-millonario. Uno flirteó por años con la dictadura, y el otro le hizo cárceles de lujo a los amigos del general. Uno se hizo el loco con los derechos humanos alegando no saber, y el otro simplemente no quiso saber del tema cuando fue gobierno. Ambos alabaron en campaña sin pudor ni dignidad la obra de Bachelet, pero ambos se la hicieron imposible en el inicio del gobierno de esta.
Sin embargo entre los candidatos hubo diferencias sustanciales: Uno lo ha comprado todo, mientras el otro lo vendió todo cuando gobernó. Uno enfrenta la elección con escandalosas cuotas de poder y acciones en cada sector estratégico de la economía, mientras el otro ha puesto el aparato público a su servicio, siendo secundado por un ejército de alcahuetes de la peor calaña que solo 20 años ininterrumpidos de poder puede llegar a producir.
Las dos caras del mal en una sola papeleta electoral. Para muchos, lejos de ser el libre ejercicio de una libertad democrática esto fue un castigo democráticamente impuesto e inmerecido. Pero en este país la gente no es nada de tonta y menos aún, complaciente. Y así votó a Sebastián Piñera como el nuevo presidente de Chile gústele a quien le guste.
Los lloriqueos de que se pudo evitar, de que la concertación tiene la culpa, de que la autocrítica es necesaria (queda alguna duda?), son todos aspectos que por lo obvios dan lata sobre todo por quienes los emiten.
Personalmente me embarga el optimismo, y una gran sensación de alivio, pero sobretodo curiosidad respecto a lo que vaya a ocurrir. Por lo pronto el hecho de que una buena cantidad de hampones ya no vaya a ejercer ni utilizar el gobierno como agencia de head-hunting, para mi es premio suficiente. Que otros hampones vayan a darle continuidad a esas practicas es una posibilidad, pero Piñera y su sector saben de estrategia, y ni se sueñe que cederán el poder el 2014 por mediocridades como nepotismo o simplemente por no hacer la pega.
Es necesario sin embargo, identificar culpables de que hoy 18 de Febrero, se tenga de presidente electo, a un personaje de derecha, multi-millonario, apoyando por conservadores y pechoños. Son muchos a culpar, pues hay mucha gente sufriendo con este resultado, gente común y corriente que no les acomoda para nada un presidente de las características del elegido. También siento lástima de aquel que votó por Frei para conservar la pega, y que hoy camina por los pasillos de su respectivo ministerio con tremenda cara de poto, sobre todo para que se la vea su jefe, a quien siente que se debe. Pero esos jefes, ya tienen una pega armada desde hace mucho rato en otro lado, en su propia empresa o simplemente donde le pagan un favor.
Y los culpables son muchos, demasiados, de hecho lo somos todos los que apoyamos a esta concertación, y viendo cosas que no nos gustaban negligentemente no hicimos absolutamente nada o muy poco. Incluyo los que fueron y los que no fueron presidenciables y sin duda Bachelet, por permitir que el Estado y su figura haya sido sobre utilizada, pero sobretodo por permitir que la convivencia de la gente que la apoyó se haya empobrecido tanto.
Me refiero a que mientras los de izquierda y derecha son íntimos amigos y fuera de las cámaras la pasan regio, la gente en la calle, unos de izquierda, otros de derecha, no pueden ser amigos por sus diferencias políticas, pues los de izquierda demonizan a los de derecha supuestamente porque son todos torturadores, y los de derecha demonizan a los de izquierda porque estiman que son todos terroristas marxistas. Y Bachelet, la madre de todos, de ese gobierno conciliador, admirado con el 80% de la población, lejos de acabar con ello, inaugura en forma bastante extemporánea un Museo de la Memoria para que nadie se olvide de que hace 30 años a varios los subieron arriba de un catre para freírlo con electricidad, y que NADIE se olvide!, como si nadie supiera que eso es condenable. Y luego irrumpe en la quietud de nuestros hogares para decirnos una frase odiosa del estilo "No da lo mismo". Es decir, mientras el pueblo se odia, se escupe, se segrega, ellos se juntan a comer asado los fines de semana y salen de vacaciones juntos a Cachagua.
Es legítima la banalización que ha hecho el gobierno del tema derechos humanos? Es casual que el Museo de la Memoria se inaugure previo a una elección? Una coincidencia!!! Es ética la forma en cómo se ha abusado comunicacionalmente del tema en estos 3 meses (como si la justicia no hiciera su trabajo y como si no dependiera de ellos mismos), siendo que los abusos se cometieron hace tantos años? Porque siguió en pie la ley de amnistía en estos 20 años? Porque el museo se inaugura 20 años (!) después de re iniciada la democracia?
Ominami fue un gran vencedor de todo este proceso, y cualquiera que sueñe con un país mejor debe pedirle las gracias, uno por el simple hecho de haber puesto en el tapete y haber cuestionado la responsabilidad de los líderes de partido. Pepe Auth fuera, y Gómez también, y Escalona que ahora se hace la víctima y prueba su propio veneno, ya tiene (afortunadamente) fecha de salida, y Latorre que se agarra con uñas, pero que no le debe quedar mucho aire.
Si alguien le reclamaba a Ominami su corta lista de logros en la cámara, logro ridiculizar al politiquerío logrando reflotar la inscripción automática y poner en el tapete la nacionalización del agua. Pero sin duda Ominami se alza a la categoría de héroe cuando hace algo muy simple, que nadie se había atrevido a hacer, y es decirle a todo el que quisiera escucharlo, que él no podría ser parte de una coalición "democrática" entre comillas y podrida en su seno.
La gente entiende muy bien que lo que ocurre hoy en día es una vergüenza. Nuestras preferencias políticas nos clasifican de buenos o malos, viables o no para un trabajo según quien nos escuche. Y por temor opinamos en voz baja, no sin antes mirar hacia el lado, para que ojalá ese jefe que opina distinto no nos escuche, porque hasta hoy hemos estado tan cagados de susto de opinar como hace 30 años atrás.
Y si la promesa de ser libres de opinar, de adherirse a algo sin sentir miedo, implica tener a un derechista recalcitrante, pechoño y ultra capitalista en la Moneda, para que un día podamos ser capaces de vocalizar nuestras preferencias electorales sin ser demonizados, ni sentir temor de perder la pega, pues no tengo mayores problemas al respecto.
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