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martes

Breves de la bitacoreta - Junio 2007

Mientras en Irak mueren en promedio unas 100 personas al día, gracias a la libertad y democracia propiciada por los gringos, en Palestina queda una cagada similar y Bush dicta otro discurso (sobre células madre) que no entiende (aunque hayan tratado de explicarselo), acá desde Washington, el corresponsal máximo de la bitacoreta.org sostiene que los gringos parecen más preocupados con el pronto lanzamiento del iphone de Apple y el revuelo creado por la final de la serie The Sopranos (que dejó más preguntas que respuestas).

No queda más que mirar al sur. En Chile las noticias abundan. No, no me refiero al lago que se llevaron los marcianos en Magallanes, tampoco a la aprobación del platal al Transantiago, ni al Techo para Chile, ni al milico convertido en delincuente prófugo, no señor@s. La bitacoreta en un eximio esfuerzo periodistico cubre a continuación las 3 noticias imperdibles de la semana:

El igualito a...
"En Cusco confundieron a Cameron Díaz conmigo", dice Kenita Larraín, haciendo mención a que periodistas de un medio peruano (de muy baja estima), habrían reaccionado con total incredulidad ante el hecho (real) de que Cameron Díaz se haya encontrado paseando en Cusco, pensando que era nuestra 'diva' Kenita. De ahí que hayan llamado a Kenita de Chile para certificarse que era la Cameron quien efectivamente estaba en Perú. La editora de farandula de la bitacoreta.org insta a Kenita a poner las cosas en su debida perspectiva y no subirse los humos y le manda el siguiente mensaje: "Mija, reconozco una ínfima similitud entre ustedes, y es que la Cameron tuvo de novio a Timber-lake, mientras usted tuvo de novio a Timber-Rios.... A parte de esta coincidencia semántica nada, pues para empezar la Cameron es rubia, usted....en fin, pasemos al siguiente punto, a la Cámeron la auspicia Perrier (super chick), a usted la Cachantún, la agua mineral más flatulenta del hemisferio, atroz linda. Mientras Cameron suma una fortuna de unos 300 millones de dólares y por película sin mucho esfuerzo unos 30 millones adicionales, usted tiene que engatusar a cuanta estrella deportiva salida de nuestro humilde território para sumar unas pocas lucas a su escualido presupuesto de diva en decadencia. El punto es que si confundieron a alguien con alguien es más probable que haya sido usted con la Cameron y no al revés, diva de cuarto enjuague".

Autodenominación
Que la Correa sea una zorra bien zorra, y que haya preparado una entrevista como para sacar los choros del canasto, acompañada de un canasto de quejas que atragantó la otrora Teresita de Los Andes, aún así no justifica con que la Ministra de Cultura, la "jóven actriz" Paulina 'porque nadie me respeta' Urrutia, pueda salirle con que "Usted está sentada frente a la persona que más sabe de política pública cultural en este país...". De hecho la misma Correa, sorprendida por la petulancia de la minúscula autoridad casi se atraganta ella misma, y en una mezcla de risa y espanto le contrapregunta "usted?". Con razón el 90% de los hogares chilenos no tiene ni siquiera un libro en casa (la estadística no considera la guía de teléfono).

Chao Paulsen
Siguiendo con las noticias intrascendentes y de personas sin posibilidad alguna de pasar a la história (deleite y obsesión de esta bitacoreta), finalmente llegó la hora de despedir al más humilde de los periodistas, el panelista de canal 11 el Sr. Fernando Paulsen. El festín fue realizado en el restaurant "El Divertimento" y asistió la bancada completa de RN, más algunos uniformados, el diputado Ávila, Trivelli, Felipe Bianchi entre otros personajes de similar inutilidad. El humilde Feñita con la infantable camisa Polo (chaqueta y suéter Saville Row), fue como siempre el centro de mesa (pero al chancho), e inició cada frase suya con el acostumbrado "yo", no escatimando el uso de anglicismos (siendo establishment y resilencia sus favoritas, también Think Tank). Yo esto, yo aquello, cuando yo voy al Club de Polo, cuando yo voy al Club de Golf, cuando yo voy al Country Club.... "Si yo le sacaba la cresta a los políticos es porque los estimo".

Whattttt? quien se cree este conch....será que es hijo único?

La bitacoreta le dice al más siútico de los periodistas "Paulsen, ojalá te vaya tan tan bien que decidas quedarte en Harvard para siempre, periodista de quinta!"...

miércoles

No Apurar...En Rodaje...

PARTE I:

En el estudio "Micros en Santiago: de enemigo público a servicio público" comandado por la lumbrera y ex-subsecretario Guillermo Díaz, se hace un análisis de la situación del transporte público en ese momento (año 2001), calificando al servicio de transporte de Santiago como 'el peor enemigo público de sus habitantes'. La hoy trillada y recursiva cita de Zamorano de que "¡puesss a cada 3 días muere una persona no!" se recoge en detalle en el documento, además de otras como que en el 2001 hubo 5.699 lesionados en accidentes de micro, de los cuales 112 murieron. Hay otros datos sino obvios anecdóticos, como el que un solo bus en promedio generaba el ruido equivalente 14,3 vehículos.
Las micros, aunque yo diría el transporte urbano en general, son una verdadera peste, todo se florece a su distancia. Según este estudio el valor del arriendo aumenta en cerca de$ 28.000 mensuales por cada 100 metros que un departamento se aleja de una calle ruidosa, lo cual implica $336 mil pesos al año, lo cual apreciaría unos 3,6 millones al valor del departamento. El estudio concluye su introducción con la frase: "El Plan Transantiago comprometido por el gobierno, y que entrará en vigencia hacia el 2005 (!), parece apuntar en la dirección correcta (!)". La inseguridad y la determinación se sienten en una única frase, de por si contradictoria. Ni el Transantiago entró en vigencia a tiempo, y ni el sistema ha probado hasta el momento 'apuntar en la dirección correcta'.

No es difícil darse cuenta que el Transantiago ha tenido algunos beneficios, como haber aparentemente resuelto los problemas apuntados arriba, como la contaminación, el ruido, aunque tampoco podemos olvidar la congestión. A un pueblo acostumbrado a respirar plomo, le importa muy poco este hecho versus el tener que esperar el doble tiempo en un paradero. Quizá los taxistas se lo agradezcan más al gobierno. Me tocó un viaje sorpresa a Santiago justo el primer día de puesta en marcha del 'revolucionario sistema' de transporte. Toda una inspiración. Se me repiten las palabras de papi Lagos, de hace unos días quien para mi sorpresa y decepción estimó que 'no estamos a la altura de un sistema como este'. Este editor más bien considera que los genios que planificaron la solución no están a la altura del problema. Aunque debo reconsiderar mi opinión, y al igual que el genio Díaz decir que más bien 'la solución de los genios no estaría a la altura del problema', pues uno nunca debe subestimar a la gente, me decía mi mamita, pues pueden sorprenderlo a uno con el inesperado combo del payaso, o un 'no contaban con mi astucia'. No deja de ser un hecho que el sistema partió incompleto, a la chilena. Los paraderos sin terminar y las soluciones sobre la marcha es una prueba, como la habilitación de cobradores en los paraderos dentro de un plan de contingencia. Para la risa, aunque el problema ni siquiera sea ese.

PARTE II:


Lo peor es la idea del Transantiago en si. ¿Que experiencia tiene Sonda en sistemas de cobro como este? Ninguna, punto. ¿Porqué un sistema que no permite efectivo? Obvio, para que no se roben los cobradores, transfiriéndole el cachito de ser asaltado a la población, total... ¿Y que pasa si yo piso Santiago por primera vez? Que pasa si soy de provincia o extranjero? Tome taxi pues... ¿que pasa si a las 12 de la noche quiero tomar micro y no tengo ni plata ni bip? Cagué nomáh? A las 12 no hay micro, no haga preguntas guevonas!En el metro habían unos recargadores de tarjeta. Al tratar de utilizarlo, le pregunto a un guardia del metro, y este me dice que solo podía recargarlo con la Tarjeta La Polar. ¿La que? En realidad sabía a lo que se refería, pero solo quería cerciorarme que no estaba delirando. Al parecer La Polar se ganó una licitación. ¿Como se presta el Metro (que a todo esto es público) para promover que la gente adquiera una tarjeta de una multi-tienda privada para que le sea más expedito tener saldo para la Bip? Aquí me quedo sin respuesta.

Entonces hay que recargar la tarjeta haciendo la cola para que te atienda el amable personal del metro. Y si el metro está cerrado? Cagué?

Suponemos que el sistema se irá perfeccionando. Cobradores se irán habilitando, el sector privado emitirá tarjetas de débito que funcionan como 'Bip' y en realidad el principal cambio será cultural, pues la gente se irá acostumbrando a recargar sus tarjetas con anticipación. Ganaremos todos, los micreros, la 'gente', el gobierno, y sobretodo ganarán los bancos que constituyen la AFT que podrán jugar con los rios de platal en efectivo que deberán administrar. Al estilo chileno, ganarán nuevamente los privados, a costo de la 'gente'. Todo esto mientras la naciente clase media, y sobretodo la GCU (Gente Como Uno), dice...'yo ocupo mi auto'.

PARTE III:

Pero como siempre, los micreros tienen al gobierno de un coco, entre la espada y la pared. Entre escándalos de corrupción, inoperancia y acusaciones de falta de liderazgo, el gobierno no pudo tener un peor momento para echar andar su sistemita estrella, calificándolo como el más moderno de latinoamericana. Yo que soy fan de Bachelet, me cagué de la risa. En orden alfabético Argentina, Brasil (al menos 15 grandes ciudades), y nuestra inspiración Colombia lo tienen hace mucho tiempo, décadas para ser exacto. Cuando cabro , el año 80 para ser exacto, viví en una ciudad de Brasil de poca importancia, que hoy tiene un millón de habitantes. En ese entonces contaba con un estupendo sistema de transporte con vías exclusivas, muérete!

Ahora la clave para el Gobierno está en dar vuelta la tortilla, y quedar muy bien parado. La experiencia de Ricardo 'Mago Papi de todo los chilenos' Lagos en el uso de prerrogativas del ejecutivo es una buena lección en la solución y debe ser un recurso de Bachelet. La bitacoreta.org, que ha recorrido varias capitales como un simple peatón, recomienda:

Bachelet, sin temblarle la mano, deberá hacer efectiva cuanta boleta de garantía se le cruce por delante, ante el más mínimo incumplimiento, por no pago de los sueldos y beneficios prometidos a choferes y por esconder las micros, y así ir restándole poder a esa tropa de mafiosos llamados 'empresarios microbuseros' los cuales ha gritado a 4 vientos sus pocas intenciones de cooperar, y por negligencia meter a la cárcel de una vez vía Consejo de Defensa del Estado a todopoderosos como Navarrete y compañía, hasta revocarles los contratos que los habilitan para funcionar dentro del Transantiago. Paralelamente ir habilitando un sistema de transporte público verdadero, de propiedad del Estado como debiera ser, y como es en países avanzados y otros no tanto, ya que por la mano blanda de sucesivos gobiernos y por tratar de razonar con pistoleros, permite que Santiago bordee el caos y que se le arruine la vida sobretodo a los sectores pobres, sin que los reales culpables hayan jamás pagado por ello.

História de micro III

(Viene de Historias de Micro II)

le dije,... sin esperar una respuesta lo siguiente: "Señor Carabinero disculpe, buenos días, yo soy estudiante y venía a bordo de este microbus, y quiero decirle que este sujeto (indicando con mi dedo en la nariz del chofer, siendo esta la parte que menos debe haberle gustado), es un tarado, no podría por ningun motivo andar suelto en las calles, menos a bordo de un bus de este tamaño". El Carabinero, algo sorprendido arriezgó una mirada de reojo hacia el chofer como para evaluar su reacción. Este estaba tan sorprendido como el Carabinero y a pesar de tener la cara morada de ira se portaba no obstante como un caballerito. Y seguí yo con mi discurso cual metralleta: "...este señor viene desde la Rotonda Atenas riendose mientras encierra a otros autos, toma curvas peligrosas a toda velocidad, frena y acelera sin esperar que los pasajeros tomen asiento, con decirle que casi mata a una abuelita quien se bajó de la micro catapultada, obligada de un frenazo, pues este individuo se negó a parar como se debe en el paradero...." (Reconozco que este punto es algo falso, pero remplaza el episodio original con igual realismo, así que para hacer las cosas más simples, lo inventé). El Carabinero, haciendo caso omiso a la opinión del chofer, quien arriesgó un "ná que ver oiga", me dio las gracias y me dijo que con esos antecedentes tomaría las providencias necesarias.

Al haberme bajado de la micro, no me quedó otra que seguir a pata nomas, así que procedí a darme media vuelta y seguir mi camino sintiéndome un poco guevon por haberme bajado de la micro, pensando en las varias cuadras que me quedaban. No creo que el chofer me hubiese aceptado de vuelta, esta claro, y tampoco hubiese dudado en utilizar el bate de beisbol que bien sabemos traen consigo los choferes, y cuando no un largo cuchillo, al cual se refieren con cariño como 'la cortante'.

Mientras caminaba ya aliviado por la lindas y extensas veredas de Providencia, sintiéndome cual ciudadano modelo, casi llegando a mi destino siento que a unos metros a mi izquierda se para una micro a media cuadra y alguien me dice, "oye cabro!", y yo, que a esas alturas como que ya había olvidado el asunto, miro y veo al cultivo de malos sentimientos, el chofer de la 315 El Cortijo-Las Parcelas, quien me dice muy relajado, moviendo la cabeza de arriba a bajo, como diciendo 'esta la ganaste tu, pero me debes una', luciendo su cara de maleante con tajo incluido y nariz de boxeador de seco pa' los combos. Estaría mintiendo se digo que no me bajó una especie de ganas de mearme, una sensación de pánico, como si viera en el fondo de sus ojos negros de odio la guillotina de la muerte a solo unos metros a mi izquiera, o peor, mi sentencia de muerte, sobretodo cuando Fitipaldi gritó a todo pulmón, a vista y paciencia de las todas las ricas secretarias que a esa hora se paseaban por cerca de Lyon, y sin discreción ante ningún pasajero escupió: "Me las vay a pagar cabro conchadetumadre! Cuando te vuelva a pillar te voy a hacer cagar cabro reculiao!"

Luego del rosario sentí que las piernas me caminaban solas, como para no mostrar la hilacha y salir corriendo despavorido luego de tal despliegue de odio contenido, sintiéndome algo arrepentido de haberme metido en la pata de los caballos. Traté sobre humanamente de actuar con naturalidad, y guardando la calma le respondí, tratando de contener la voz de pito que se me quería escapar "cuando quiera pos papito".

Y este, mirando por el retrovisor, por si nuestro salvador el carabinero, el amigo en el camino no andaba cerca insistió, "nos vamos a encontrar algún día gueon y ahí me las vay a pagar, te prometo, te tengo cachadito". Y yo impertérrito (al menos por fuera), le dije: "bájate del caballo de una vez pos", y volví a respirar solo cuando la micro se alejaba por Providencia, mientras algunos pasajeros mi miraban con mezcla de risa y terror en la cara. Otros pasajeros, camuflados de su verdugo en la cortina del bus, me miraban con risas nerviosas, y paraban el dedo gordo como diciendo "guena compáreeee". Yo, con mi cara de super héroe (con unas repentinas ganas de ir al baño), seguí caminando mientras la gente a mi alrededor me seguía mirando. Y si bien el tipo había partido, me cayó la teja de la calidad de la amenaza que el chofer de la única línea de micro que me servía me había hecho, y el 'pequeño' problema de movilización que por choro de cuarta categoría me acababa de ganar.

Fueron meses los que me la pasé afinando la vista medio camuflado detrás del paradero antes de subirme a cualquier 315 El Cortijo-Las Parcelas, con tal de no encontrarme a "Chucky el Chofer Asesino" o peor, subirme por descuido en su mismísimo terreno de guerra. Se me ocurrió pensar en los distintos medios de venganza que el Fitipaldi del transporte urbano habría maquinado contra mi, siendo el que más me preocupaba el que me atropellara con paradero y todo. Un día llegué a soñar que me quedaba de último pasajero, y él cerraba todas las puertas y me sacaba la prometida concha de mi madre.

Hoy, miro hacia atrás y solo queda darme cuenta que como pasajeros hemos sido extremadamente valientes, aunque inocentes, pero sin quererlo bravos. Hemos sido generaciones enteras que dejamos transportar nuestras vidas a bordo de esas máquinas de tiempo, que ante el más mínimo descuido te llevarían innecesariamente a mejor vida. Familias enteras que dejaron transportar sus hijos, y con igual riesgo sus madres, sus embarazadas, con solo mínimos reclamos, sus sueños y esperanzas por un hilo conductor delgado e inseguro. Hemos sido millones que a lo largo de los años hemos depositado la gran inversión de nuestras vidas en una sola y débil canasta, arriesgándolo todo, lo único que tenemos. Más vale que el nuevo y revolucionario modelo funcione, pero que más dá luego de tantos años. Que más da si tan poco hemos recibido, si tan poco hemos exigido.
Buena suerte al Transantiago, que llega muy tarde o quizá muy temprano. Mejor suerte aún a nosotros los usuários.

História de micro II

(Viene de Historias de Micro I)

Los 10 a bordo de la micro íbamos espantados. En años de pasajero nos había tocado tamaña indolencia choferil. Se me metió en la cabeza que nuestro sujeto tenía su capacidad de razonamiento seriamente damnificada, pues luego del acto de tamaña indelicadeza con la abuelita le dió ahora por hacerse el kamikaze, saltándose dos luces rojas, y encerrando a dos motociclistas. A unos 90 kilómetros por hora hizo Plaza Atenas - Tobalaba en unos 2 minutos y medio, pues desde que me subí la misma melodía 'sound' resonaba por los parlantes y contusionaba mi discutible sensibilidad musical. El peligro era tal que llegando a Escuela Militar una señora se bajó de la micro casi corriendo, en estado de pánico mientras alegaba "por dios, usted se volvió loco, deberían meterlo preso!" y este dijo como para si mismo pero a viva voz, con una pronunciación algo arrastrada y que indicaba un fuerte resentimiento social "caaaallate vieja culiá".

Y luego al partir "Ya ya ya, subiendo rapidito" dijo a los nuevos pasajeros, a quien pretendí poner al tanto de la situación, pero este como intuyéndolo pisó a fondo, para nuevamente seguir con su coctelera de encerronas, frenadas repentinas, acerruchadas y garabatos, mientras bajaba por Apoquindo a toda velocidad, hasta llegar a media cuadra de Tobalaba, cuando repentinamente a nuestras espaldas sentimos algo que se asemejaba con exactitud a la sirena de un carro policial, la cual borró de una vez la mirada enajenada de nuestro chofer, quien fijó con preocupación sus ojos de tarado en el espejo retrovisor mientras estacionaba la micro en la berma de la avenida....

Un señor de uniforme verde, cuya silueta parecía inequívocamente a la de un Carabinero, se dirigió lentamente hacia la cabina del bus, con ambos pulgares afirmados de los pliegues de su traje. Se paró bajo la puerta del chofer y le dijo con una voz firme e infundada de autoridad: "Buenos días, proceda usted a apagar la máquina y baje inmediatamente con sus documentos en mano". El chofer, para sorpresa de todos, le responde ofendido: "¿pero porque mi cabo?". Ante esto, el carabinero procedió una vez más a indicarle las instrucciones anteriores de esta vez más despacio, y sin pestañar se alejó libreta en mano para proceder a escribir el parte policial.

Al interior de la micro, había una mezcla de expectación, decepción y júbilo. Varios hubiesen querido seguir de largo y llegar adelantados a sus destinos, encantados de tener a un Fitipaldi encocado de chofer. Otros como yo estábamos aliviados de que alguien le fuera hacer saber a ese troglodita del transporte urbano, que no se mandaba solo y que esa no era una forma aceptable de comportamiento civil, menos estando sentado arriba de 300 caballos de fuerza mal administrados.

El chofer bajo de la micro y sostuvo algo como un diálogo con el Carabinero, que más parecía una conversación entre un loco y una roca.

Yo desde lejos trataba de escuchar y leerle los labios y enterarme de la insólita explicación del terrorista que llevábamos de conductor, pero me fue inútil. Así que pensé por breves segundos y me dije: "esta es mi oportunidad, este delincuente me debe una, y este es el momento en que me las va a pagar", así que procedí a levantarme mientras mis compañeros de viaje mi miraban con sorpresa al dirigirme hacia la puerta de la micro. Me bajé y con decisión me acerqué hacia donde estaba el Carabinero arengando como un niño al Fitipaldi de pacotilla. Y le dije....

História de micro I

Se llamaba El Cortijo-Las Parcelas. Su recorrido el número 315. Incluía una buena porción de la Alameda, Apoquindo, Tomás Moro y otras calles menores de La Reina. Más de una vez tuve que esperar una tercera 315, en el frío, también en el calor. Las dos primeras por alguna razón que en ese entonces me costo entender, no se detuvieron ante mi congelado o asoleado brazo de escolar sin más recursos que mis piernas. Habrá sido por mi uniforme azul con plomo, que instantáneamente me remitía a la categoría de pérdida económica. En la mente del chofer-empresario se activaba una planilla de cálculo mental al avistar un paradero. Ante sus ojos se desplegaba entonces una ecuación donde la x era el beneficio asociado a la relación entre desacelerar el vehículo, llegar tarde al paradero, dejar pasar al recorrido competidor, y los ínfimos 10 pesos de mi aporte escolar. El resultado era indudablemente negativo. Hacia lo anterior mientras simultáneamente aceleraba la mole frente a mi vista, calculaba la distancia de la micro siguiente, ladraba a los pasajeros que se corrieran más atrás, y le hablaba coqueto a su 'pierna' sentada sobre el motor. De pasada observaba por el retrovisor si el picado estudiante le tiraría o no de esta vez el usual piedrazo al ventanal.

En una oportunidad estando yo arriba de la micro, avisté hacia delante de la calle el paradero en donde la niña que me gustaba tomaba mi mismo recorrido. Nunca habíamos coincidido. Ese día sin embargo estaba allí, inmersa en sus pensamientos esperando la micro. Su silueta fresca en la mañana se aproximaba lentamente allá delante al borde del camino. Mi corazón se aceleró al verla y en breves segundos pensé en diversos temas que conversarle y entretener nuestro aburrido camino de un día de semana cualquiera. A media cuadra de su paradero, y cuando procedía ella a levantar su tierno dedo índice, el chofer, en un acto de la más vil arbitrariedad, enganchó tercera y piso a fondo, en una aserruchada que nos pegó completamente a los asientos y que al pasar a su lado no hizo más que despeinar su delgado cabello suelto y empolvar mi esperanza. 'Viejo chucha de su madre' pensé indignado y miré en el espejo el reflejo de su cara de cretino infeliz prometiéndole eterna venganza. También miré hacia atrás, donde ella parada como esperando una explicación, movía sus tiernos labios como diciendo pucha ohhh, otra vez! Que sutileza de reacción pensé, y se me ocurrió que realmente era un desatino darle de piedrazos a las micros que ignoran el paradero de uno.

Varios meses después, estando yo parado en la Avenida Tomás Moro con Bilbao, levanto la mano para tomar una micro cualquiera que me llevara hasta Providencia, y para sorpresa mía se detuvo ante mi la mismísima 315 El Cortijo-Las Parcelas. Al volante reconocí instantáneamente sus uñas negras de micrero negligente, sus ojos vidriosos de chofer omisor de paraderos. Buenos días chacal del pase escolar, pensé. Aparentemente ese día andaba más apurado que nunca. Al subir junto a otras personas, nos denigró a todos con un "ya ya ya, rapidíto arriba y aprenten al centro". Le pagué mis 80 pesos (eran otros tiempos) y le quité el boleto con una agresividad de la cual solo yo me dí cuenta. Este energúmeno cabeza de metalpar está completamente habituado a la poca simpatía pensé. Me senté unos cuatro asientos en su diagonal y le clavé mi mirada de escolar resentido que claramente amenazaba su integridad física, pero este, entre curvas, bocinazos y chuchadas, jamás se percató de mi presencia. A medio camino subió a nuestra micro una señora de unos 70 años. A breves segundos de haber recibido el boleto de las manos inmundas de nuestro personaje, partió catapultada hacia la retaguardia del microbús, puesto que el chofer sin provocación alguna piso a fondo el acelerador cuando la abuela aún no alcanzaba a sujetarse del primer soporte. Quizá donde hubiese ido a dar la pobre veterana si no hubiese sido por la cordialidad de nosotros los pasajeros, que la atajamos entre todos cual pelota de fútbol pateada de una chuleta al arco. Todavía la estarían tratando de despegar del ventanal posterior. En el rostro de la señora, solo el pánico se desdibujaba, mientras que en el del chofer no se leía una pizca de arrepentimiento. Ni unas tímidas disculpas arriesgó decir el muy insensible. Muy por el contrario, se le apreciaba algo así como una risa contenida...

jueves

Ya viene....en la bitacoreta.org:

Histórias de micro

Me parece oportuno hacer un homenaje, por humilde que sea, a nuestro sistema de transporte Santiaguino principalmente ahora, en vísperas de la jubilación del 'sistema' anterior, ajustado con pericia milico Prusiana a mediados de los 70 y basado en una expedita red de pequeños buses llamados liebres que recorrían los puntos mas alejados de la capital, Pudahuel-Lo Barnechea por ejemplo, en no menos de 2 horas y cuarto (de ida), y reemplazada hacia los 90 por una 'revolucionaria' tecnología de paraderos diferidos y vías exclusivas que permitió una vez más aumentar la calidad de vida de los Santiaguinos por medio del ordenamiento del flujo vehicular a través de la instalación de unos bloques de cemento de 20cm. de alto (inteligentemente mimetizados con el asfalto) en las amplias avenidas, que dividían las líneas del tráfico y aunque de un relativo peligro para los automóviles si estuvo a la altura del momento democrático de la época e hizo realidad el anhelado sueño de nuestros sacrificados microbuseros de contar con vías exclusivas para sus busetas. ¿Que importaba si uno al manejar por la Alameda distraído sentía repentinamente aquel incómodo golpe seco al cambiar de líneas luego de haber pasado sobre algo parecido a una piedra de 100 kilos, con la consecuente rotura de los amortiguadores y homocinéticas? Nada importaba, el transporte se modernizaba, el país avanzaba mano a mano con las circunstancias....con el progreso, con nuestra condición de capital de una nación tigre.

Han sido años de 'avance' siempre hacia delante, en paralelo a la calidad y el progreso que una economía 'pujante' y sobretodo 'democrática' como la nuestra requiere.

Ejemm...

En un esfuerzo inédito por contribuir a la memoria histórica de la nación, a partir de esta semana (con suerte) y hasta el lanzamiento del nuevo sistema TranSantiago el 10 de Febrero (con igual suerte), el editor de la Bitacoreta.org relatará algunas sabrosas anécdotas vividas en su condición de usuario de este singular medio de transporte Santiaguino.

No se lo pierda!

Foto: www.busesurbanoschile.cl/

domingo

Idioma oficial

"Hay que estar fuera para apreciar lo que se tiene acá oiga".... He escuchado esta frase muchas veces, pues me han preguntado otras tantas veces: "usted debe estar feliz allá,... no se vuelve más a Chile" y yo... "no fijese, si hay hartas cosas bonitas, pero a Chile no lo cambio porrrr nada..."...y la reacción es por un lado de espanto: "no le creo!" o bien de empatía..."es que no hay nada más liiiiiindo que Ssshile ooooiga..."

Lo cierto es que Chile es hermoso. Un país de gente buena, de gustos sencillos, que mira al mundo con admiración y curiosidad. Me costaría mucho, si por las circunstancias de la vida tuviera que alejarme permanentemente de Chile y quedarme a vivir por ejemplo acá en Estados Unidos, un país en que sus habitantes son esclavos del marketing, la parafernália, y el tocino, donde la conducta del ciudadano promedio la dicta la televisión, donde la familia ha perdido sentido, donde la vida es algo gaseoso y sacrificable por la 'libertad', en especial la económica. Un país en donde se autocalifican ciegamente como los más libres y coherentes del mundo. Un país donde todo se hace en función del benefício que reporte a Wall Street y sus accionistas, creando una masa de habitantes bobos, inocentes y domables. No me mal entiendan: Estados Unidos, es un país con una inmensidad de aspectos positivos y gente buena, fabuloso en muchos aspectos, pero mejor? No no no.

Hay algo que sería aún peor que quedarme a vivir acá, y es que un día, nuestro Chile querido se transformara en una cópia mal hecha de Estados Unidos. Quedaría naufrago. O peor, donde la gente siguiera su paso agigantado por la senda del creer que todo lo que hacen los gringos es mejor o perfecto, y si lo dicen o hacen en Estados Unidos pues tiene que ser correcto. Cuantas veces hemos escuchado "y como en Estados Unidos?" como para justificar una idea...."o el más vendido en Estados Unidos" para motivar que compremos algo, como si el hecho de que lo compren o vendan en este país fuera una garantía de algo.

El otro día estando brevemente en Santiago en octubre, me sorprendió el entusiasmo existente en torno al 'Halloween', y la decoración de las tiendas, anuncios de fiesta, reclames, etc.. Me produce verguenza ajena el imaginarme a alguien golpeando una puerta en pleno Chile y diga 'treat or trick' o su patética traducción al español, que ni recuerdo cual es. Seguro que no tiene ningun sentido. Prometo que si alguna vez ya de vuelta a Chile, aparece un pendejo en la puerta de mi hogar criollo a pedirme dulces, lo minimo que se llevará será un duro improperio totalmente destemplado de mi energumena parte. El Halloween corresponde a una celebración pagana de origen Celta, transmitida a Norteamerica desde Europa en el siglo XIX. ¿Los Chilenos celebrando Halloween? Dejen que me recague de la risa. Cuan patético le debe parecer a un gringo viendonos copiar (lo que seguramente creen própio) sus celebraciones? Tan patético como un gringo bailando salsa. Con razón nos creen subdesarrollados.

Algo que me violenta es el uso por parte de la prensa de ciertos anglicismos. Un titular reproducido por el diário La Segunda dice: "350 mil turistas esperan para el largo wikén"....mmmm que decir. Por que un periodista, cuya profesión debería ser la correcta utilización del idioma español, opta por utilizar la palabra 'wiken', en vez de 'fin de semana'? Wikén????

¿Porque en las tiendas ya no dice liquidación y si dice 'Sale' (pronunciado 'céil' en inglés), inclusive en tiendas del centro y La Florida? Que cresta le significará la palabra 'sále' en esta navidad a la gran mayoría, cuyo manejo del inglés se circunscribe a la palabra 'hellou', al 'guan, tchu, trí'? Ah..tambien al 'open de shaguer dor' (por guevear claro) y 'por detroit'.

Sale? Que mierda hace la palabra 'sále' en la ventana de la tienda La Polar...? No gueveen.

Y que tal la prensa y sus avisos publicitarios: "Se van a acordar de usted...new Elantra"; "Click and Print suscribete a La Tercera"; "Vuelven los DigitAllDays de Samsung"....helouuu? Porque no se llaman La Tercera Times y me kissean el ass!

Si tanto le gusta el inglés vayase del país señor importador de bienes japoneses...! Estamos en Chile tal por cual! Acá se habla español!

En la radio hace algunos días, un ejecutivo del Metro de Santiago sostenia que se implantará en el 2007 como regla general, que en las escaleras mecánicas del metro la gente se ubique al lado derecho si no quiere caminar rápido (o correr), con tal de que por el lado izquierdo circulen aquellos más apurados, "tal como en países desarrollados como Estados Unidos" explicó. Yo que me lo pregunto todo digo, desarrollado porque guevón? Que tiene de desarrollado un país lleno de negros que andan armados, que bailan rap arriba de las mesas? Acá nadie sabe leer! O sea que ahora no nos basta con importar hasta el idioma, sino que vamos a importar el stress tambien? Al primer chileno que me manifieste que estoy parado en el lado equivocado de la escalera te juro que lo dejo pasar amablemente, y acto seguido le enchufo una patada perpendicularmente en plena espalda. Van a ver como va a volar ese cristiano.

El modelo del ejecutivo del metro su debe ser el Metro de Washington... porque en ninguna otras ciudad de Estados Unidos se respeta ese tipo de guevadas. El metro de Nueva York (Niu Iork para el ejecutivo) es lo más cercano que he visto a un mierdal del tercer mundo. Si ese metro estuviese en Chile, el departamento de Estado Americano prohibiría a sus malcriados habitantes de pisarlo, pero nosotros hacemos cola para subirnos allí. El metro de Washington por otro lado, es lejos el lugar más deprimente de la tierra. Cada vez que me meto a una estación dan ganas de electrocutarme. Además que hace un calor de la puta en verano. Además sus 'desarroladas' escaleras están siempre en reparación para alimentar a un republicano que se ganó la licitación del servicio técnico. ¿Porqué el señor ejecutivo del metro no le copia esa guevadita también ah?? Porque no le pinta las paredes color cemento a toda la recien estrenada línea 2? Que lucecitas de colores ni obras de arte, esas son mariconadas de artistas! y le corta la ventilación a todos los carros y a las estaciones? No? Pero si en el país ideal se hace así pueh!!!! Y ahora tenemos que copiar el andar ordenados como vacas enfiladas por el lado derecho.

Lectores amables e inteligentes....rebelense! Basta de anglicismos! Si hasta la canción de navidad se canta en inglés en las propagandas! que es lo próximo, ¿el Japi Birday? No ser cuadrados y frios! Esfuerzarte tu, ciudadano, por resaltar tu originalidad, nada de andar ordenados como milícos pelotudos (menos ahora que los estan hechando cagando por hablar guevadas).

El orden extremo no está en nuestra idiosincracia, no está en nuestro genes. REBELATE! Serás más feliz.

viernes

El Mirador que aun existe, a solo 10 minutos del centro...

Eran cerca de las 9 de la noche. Habia terminado el trabajo y los compromisos que una vez más me habian llevado a Santiago de Chile. Sentía un relajo profundo, junto a una cierta nostalgia pues se acercaba la fecha de la partida...una nueva partida. Otra entre tantas habidas, una más entre tantas que vendrán. Tomé el manubrio con decisión, aunque sin saber donde me guiaba. La noche estaba luminosa. Una luna llena se lucia fresca en el parabrisas. No sentia ganas de ver ni hablar con nadie. Solo tenía ganas de hablar conmigo mismo, recordar los últimos días de años atrás en Santiago. Recordar que fue importante años atrás, quien fui, y como actuaba... y mirar hacia adelante, hacia el futuro. Solo se me ocurrió un lugar, un lugar único, un lugar donde mirar al infinito y pensar. Un mirador, donde tantas veces me abstraje de todo, menos de la vista inmensa de Santiago que allá abajo, a lo lejos, parecía paralizado, aunque ardiente de luces. Seguí el trayecto elegido sin dudar un segundo, y por un enmarañado de calles empinadas, rodeadas por casas de tamaños sobredimensionados, que solo podrían existir en un país de grandes contrastes como el mío.

A medida que iba ascendiendo el aire frio que a cada curva entraba al auto me indicaba la cercanía de mi pequeño refugio personal, donde compartiría unicamente con una liebres y un par de fumadores melancólicos o enamorados, absortos como yo en sus ideas. La cercanía del lugar donde hacia mucho había estado ventilando mis dudas y temores, me produjo una alegria legítima y casi infantil.

Llegué al mismo lugar donde solía estacionar el auto, justo ahi, al borde del mirador. Una distinción que esperaba encontrar... y es que el camino no terminaba en tierra, sino en una alta vereda, y a mis espaldas un hilera de mansiones de proporciones desmesuradas. Sin embargo frente al abismo, de cara a Santiago el terreno seguia natural, sin construir. Entre el borde del camino y la pendiente, un pequeño paseo, de pasto, senderos y bancas, protegidos con una cerca que impedía el paso de un nostalgico como yo hacia al borde de la pendiente. Estos cambios me produjeron una sensación de gusto y decepción. Por un lado la ciudad de cielo rojizo de primavera, abierta, pacífica y domada ante mis ojos, y por otro la urbanización a lo natural, impertinente, cuadrada y ordenada. Al menos nada obstruye mi vista, nada impide mi inspiración. Seguí unos metros mas adelante, complacido por lo que veía, buscando el borde más bajo de la vereda hasta toparme con un letrero que leí incrédulo unas 10 veces..."prohibido estacionar entre las 22 horas y las 8:30 de la mañana". Pensé en cuales serían las razones para impedir el estacionamiento entre dichas horas, mientras buscaba el borde más bajo de vereda, con tal de estacionarme como siempre lo hice, es decir, al borde del camino, poner musica bajito, solo para mi y mis pensamientos, y apoyarme en el auto a sentir el viento no tan helado de primavera, y pensarme un par de puchos. Y así lo hice. La vereda rebajada la encontré, aunque tuve que sortear unos tubos de acero, enterrados con cemento en las partes bajas, mientras me sentía directamente afectado e individualizado en mi cometido por un momento de tranquilidad...solo un momento de paz.

La tranquilidad deseada fue sustituída por la inquietud de que apareciera un escarabajo de color rojo con un proyecto de policia en su interior, y escuchar un "ca-alléro, no se puede estacionarse ahí".... o peor que me hecharan a correr una tropa de enardecidos vecinos envalentonados por sus perros rottweiller a gritos del estilo "vayanse mariguaneros degenerados de nuestras vistas"...

Algo anda mal en Santiago. No se puede permitir que el gusto de mirar la ciudad sea exclusividad de pocos. Vamos todos a mirar Santiago desde la alturas, a la antigua, como nunca más se pudo en La Reina. Podrás encontrar el camino al mirador justo aquí.

domingo

Ni Maraca ni Puta! Trabajadora de la calle...

Prólogo para la audiencia internacional:

El país llamado Chile, se divide de norte a sur en 13 regiones, estando Santiago, la capital, extrañamente asignada como la región número 13 o Región Metropolitana. No me pregunten porqué si existen 13 regiones de norte a sur, la número 13 no está al lado de la 12, sino que más bien entre la 5 y la 6, es decir en el medio del país. Solo les digo que la idea de numerar el país fue de los milícos. Quizá ahora se entienda mejor. En fin, volviendo a nuestra historia inicial, les cuento que en esa Región 13 o Metropolitana existen las llamadas comunas, o barrios. Una de esas comunas se llama Las Condes, barrio que tradicionalmente es residencia de familias de clase media, y sobretodo medio acomodada y de alto poder adquisitivo. Dentro de esta comuna, existe un área llamada El Golf, donde se encuentra el metro cuadrado más caro de Sudamérica. Las antiguas casas y palacetes franceses que alguna vez adornaron a tan tradicional vecindario, han sido exterminados como plagas de jardín para dar paso a imponentes edificios con punta de aguja, estilo Nueva York y a edificios blancos de espejos verdosos al más puro estilo Miami. Cualquier rastro de sabor típico chileno, ha sido exterminado a punta de cemento, espejos importados y nombres 'sofisticados' del estilo Ritz Carlton, Starbucks, Bennigan's, Fridays etc. Esta área está a escasas cuadras del llamado Sanhattan, o Manhattan Shileno, conformado por monumentales edificios inteligentes donde tienen sede multinacionales e importantes empresas nacionales.

En Chile, a la mujer que recibe dinero a cambio de sexo, se le dice Maraca. En los puertos y en las antiguas oficinas salitreras del país, los hombres se referían a ellas respetuosamente como Chimbirocas.

El problema
Como el dinero atrae, entre otras cosas el sexo pagado, la zona de El Golf, es así mismo medio laboral para un importante número de Chimbirocas quienes circulan por las calles del sector ya entrada la noche, en busca de un amable conductor que les permita llegar, no al orgasmo, sino que a fin de mes, con algo decente que comer.

La autoridad pública de más poder en la Comuna de Las Condes es el Alcalde. En el caso del Barrio El Golf, se trata del Alcalde Francisco de la Maza, a quien nos referiremos acá como 'Francisco el Granputofóbico'.

La solución
Pues Francisco el GranPutofóbico, con tal de combatir el rampante maraqueo afeador de calles, ideo una especie de toque de queda para automóviles en determinadas calles del barrio. A contar del 1 de Septiembre, y desde las 23.30 hasta las 5 AM, se restringe el tránsito vehicular por diversas arterias residenciales del Barrio El Golf. Para que no lo acusaran de fascista, ideó algo así como un plebiscito, recibiendo un 59.6% de apoyo popular. La medida será complementada por lo ya conocidos auto-patrullas (coincidentemente de color rojo night club) que circulan en el área. Francisco, quien se inspira en los mismos libros que su antecesor y amigo Lavin, se le ocurrió hace ya un tiempo atrás la original idea de presión sicológica. Esta consiste en que los auto-patrullas carguen en su parte superior unos enormes focos de alto poder, que iluminan a las chimbirocas, quienes corren todas avergonzadas con sus tacos aguja hacia el resguardo de un paradero de locomoción colectiva, alegando de pasada: "ayy que son pesssadossss"...

Pero Francisco elGranputofóbico no se quedó en las acciones nomás, sino que sacó la voz, pasando a la historia como uno de los más inconsecuentes caras de raja de la política reciente, al decir: "llamo al gobierno a no hacerse los ciegos y los sordos ante comercio sexual..."

Resulta que Francisco no solo es putofóbico, sino que además le carga la gente fea y la gente pobre. Menos aún si reúnen esas 3 condiciones: feos, pobres y chimbirocos. Sin embargo, para que no lo acusaran de clasista o que se yo de putofóbico, le mandó un segundo recado al gobierno, diciendo: "Ha llegado la hora en que en la zona metropolitana se defina un área con un barrio rojo, un lugar en que se puedan desarrollar este tipo de actividades" declaró el Edil, en el diario conservador El Mercurio de la capital, generando infartos, ataques histéricos, de pánico y parálisis faciales en el barrio alto. Entiéndase sin embargo que dijo 'la zona metropolitana', no Las Condes, tirándole de taquito la cefalea al que le llegue.

Imagínense que la Presidenta de Chile, en su promesa por acabar con la pobreza en los primeros 90 días de su mandato, decide construir un hoyo gigantesco, de cinco Km. de ancho y 2 de profundidad, donde enterrar a todo aquel que gane menos de un salario mínimo mensual. Una vez que metemos a todos los pobres, cerramos el hoyo con tierra, cemento, y solucionado el problema de la pobreza. Sobraría espacio para enterrar a cualquiera que tuviera algo más grave que un simple resfrío y solucionaríamos el problema de las filas en los hospitales. Ah, y enterremos a los viejos culiados también, (entiéndase por viejo culiado, aquel adulto mayor que alguna vez quisimos pero que ahora se orina solo) y le sobraría la plata de la jubilación al gobierno para seguir haciendo carreteras. Demás que si los apretamos un poco caben todos ¿Y los delincuentes? ¡Pero claro! Mira, hacemos el hoyo medio kilómetro más grande y nos cabe toda la plaga de chimbirocas desplazadas por Francisco Putofóbio de Las Condes. Y sabís que más, aprovechemos y metamos a los hippies, comunistas y a los maricones también, diría la oposición, inéditamente felices con la medida.

Por favor...

Estos son nuestros ilustres políticos. Uno ofrece cursos de peluquería como conversión de la prostitución, otro simplemente ventilarlos de la comuna, cual empleada floja mete la mugre bajo la alfombra.

Chimbiroca No! Trabajadora de la calle...
Claro, nadie quiere a una niña 'de esas' parada en la esquina de su casa. Menos si le muestra el colaless rosado metido en el culo, y una vistosa jarra de frutas de peluca, a cada auto que pasa por la esquina de tu hogar. Solo no hay que olvidar señor, señora, joven lector de la bitacoreta que, como cualquier producto o servicio de consumo masivo, la existencia del chimbiroqueo responde a una necesidad, y que por ende el problema está tanto en la oferta, como en la demanda.

lunes

Santiago

Viví 3 horas de retraso en un aeropuerto lejano y frió. Viví otras 4 horas de retraso en otro aeropuerto, más frío y lejano aún, sin antes recorrer su gigantesca extensión en dos oportunidades y a toda velocidad, brotando chorros de humedad y desespero por la frente, ilusionado con apurar el llegar a ti. Viví un aterrizaje que me hizo retornar al punto de partida, que aunque el capitán justificó como normal, estuvo rodeada de vehículos de bomberos que me hicieron pensar lo contrario. Significó otras 13 horas de retraso que te alejaron interminablemente de mí.

Recorrí finalmente por 8 horas y 20 minutos el aire, obviando mi espalda, sin pegar un ojo, solo ilusionado con la imagen de tus líneas, de tu caos, curioso por ver tus cambios. Viví por enésima vez, la historia de la maleta perdida, pero ya nada importaba, pues ya estaba sobre ti. Al darme de cara con tu amanecer, tu aire pesado llenó con euforia mis pulmones, y sumó una inmensa curiosidad a mis ojos. Tampoco importaron las horas en velo, que ahora me dificultaban el juicio, estaba sobre ti. Solo quería escucharte, solo quería respirarte, mirar con obsesión tus novedades, pasearme por tus rincones originales, volver a recorrer las huellas que he dejado en ti, mis senderos en tu asfalto, y sentir la historia que llevo contigo, entender las razones que me alejaron de ti, pedirte perdón, perdonarme.

Finalmente probé la fruta que con placer y dolor salen de tu interior, cargué mis pulmones y mi sangre de tu cuestionado oxígeno y ventilé mis sin sabores y rencores con aquella brisa que dicen 'equivocadamente' que por ti no corre. Tú, bella, buena y sencilla, me dejaste ser uno más entre todos tu habitantes. Pretendimos divertidos que nunca nada entre nosotros había cambiado. Peor aún pretendimos alegres irresponsablemente ciegos que así seguiría siendo por siempre, que nunca nada cambiaría, que yo no volvería a partir.

Y ahora, a medida que vuelo hacia el infinito y tus luces se alejan de mí allá abajo ante mis ojos incrédulos, siento en la garganta el peso implacable de la desolación, y el pasado pierde importancia ante la ilusión de un próximo encuentro. Tu sofisticada figura sin embargo persiste, con el tatuaje de tus rayos de sol que quema mi retina.

Y que nadie me diga lo contrario, eres la mejor del mundo, eres Santiago, la capital de mi mundo.

Amung us

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