miércoles

I Love Pinochet

El Museum of the Women and Arts de Washington esta realizando desde hace dos semanas el ciclo Chile on Film, que incluye importantes realizadoras nacionales, en la categoría documental. La semana recién pasada fui a ver dos documentales, ambos presentados el mismo día y en forma consecutiva, que me atraían más que nada por las ideas opuestas que representaban. El primero de ellos llamado 'Pinochet Children (Volver a Vernos, en español)', de la cineasta Paula Rodríguez y el segundo 'I Love Pinochet', de Marcela Said. El primero de ellos bastante más emotivo, y describe las experiencias de Alejandro Goic, Enrique "Poli" Paris, Carolina Toha, y Nibaldo Mosciatti, en los años previos, durante y después de la dictadura de Pinochet. El documental es tremendamente emotivo, y a pesar de no contar una historia, el antes y después son el hilo conductor de la historia de sus cuatro protagonistas, quienes hablan antes las cámaras que les ocurrió a sus familias luego del golpe (Poli, Toha perdieron a sus padres), como se vivía en los 70, los ideales compartidos, lo caminos que tomaron posteriormente, y que les significó la vuelta a la democracia. El testimonio de Goic es particularmente representativo de lo que le ocurrió a muchos, pues la vuelta a la democracia no tuvo espacio para él. Tampoco tuvo cabida en el nuevo gobierno. Él hace la comparación entre ellos que luchaban en las calles desde la clandestinidad, mientras otros se preparaban en Harvard, y que esos últimos tuvieron cabida en los nuevos gobiernos y que ingratamente ellos para poco sirvieron. Perdió el motivo de vida por el cual luchaba en la vuelta a la democracia y la vida se le hizo oscura. 'Me dediqué a chupar los siguientes 10 años', dice Goic. Cuando explica sus sentimientos respecto a los militares, dice, 'es muy raro que nunca haya sido capaz de odiarlos....y es porque ellos pasan a ser tan importantes como la gente que yo amo....'. La película es un excelente documental de la época, y transmite muy hábilmente la transformación que vive la sociedad desde los años 70 a la actualidad, para lo cual muestran unas manhatanescas tomas de Santiago, mientras Goic lleva el equipo de filmación por Santiago, hablando de la victoria política, militar, pero no moral del régimen del 'tata'.
El segundo documental, llamado 'I Love Pinochet' es de una temática contraria a la anterior pues se entrevistan familias de distintos niveles socioeconómicos sobre su amor a Pinochet, que representa él en sus vidas, como justifican el abuso de derechos humanos, estando plagado de prejuicios del estilo 'comunistas come guaguas', e ignorancias del estilo. La película está ordenada en función de un sarcasmo muy sutil, y tiene como gran mérito haber grabado escenas difíciles de conseguir, como de Asambleas de socios de la Fundación Pinochet, haber entrevistado a ejecutivos del Mercurio, en el Mercurio, entre otras joyitas. La pregunta por detrás del documental es, ¿Como puede un régimen represivo como el de Pinochet contar con tanta adhesión popular? Se debe tener en consideración que la película fue realizada en forma previa al escándalo de las platas del Banco Riggs.
La película toma como fuente el 44% que obtuvo Pinochet en el plebiscito del 88', y trata de explicar la razón de tanto fervor hacia el general, adentrándose en el mundo de sus adherentes. Entrevista por ejemplo a un microbusero que se emociona mientras escucha un discurso de Pinochet y que 'les permitió vivir lo bien que viven ahora', mientras le dice a su hijo emocionado 'hijo cuéntele, cuéntele nomás' y el niño de unos 14 años, cuenta de cuando vio al 'tata' por primera vez, una vez paseándose por el Alto Las Condes, mientras muestra una foto y con lágrimas en sus mejillas y voz cortada dice 'Lo amo como a mi padre, el nos salvó y nos dio la libertad'...y su hija dice 'ellos odian a Pinochet porque no tienen a Dios en su corazón..'
También entrevista a una ex modelo, quien muestra fotos que tiene con Pinochet, incluyendo una en la cual sale vestida de bandera Chilena. En la Fundación Pinochet, entrevista a un empleado quien les hace un tour por la casona. Cuando muestra el patio, cuenta a la cámara que allí había un estupendo jardín japonés y que ahora solo se ve pasto seco, pues 'después del cautiverio en Londres de mi general, el pasto se secó...' La Asamblea de la Fundación dirigida por Francisco Javier Cuadra, es una de las escenas más patéticas del film, donde Cuadra detalla una estrategia de sobreviencia de la Fundación ante una sala llena de veteranas con cara de interrogación...
Más adelante entrevistan a dos señoras muy emperifolladas en su 'campito', quienes en un intervalo de una clase de equitación dicen 'los chilenos son unos flojos', 'lo que hace falta es un Pinochet en este país lleno de comunistas, el hizo de Chile el número uno de Latinoamérica', y la otra '…para que nos saque de la mierda en que estamos'....
Sacó risas en el auditorio, conformado de gringos, casi ningún chileno....
Otros personajes interpretados por ellos mismos son el Cura Hasbún, que hace un discurso de defensa a la violación de derechos humanos, tal como suena; También Cristian Labbé, Alcalde de Providencia, quien hace una apología a la Fuerzas Armadas como garantes de la institucionalidad política de un país (?¿!), y dice en un asado en casa de Patricia Maldonado de celebración al aniversario del 11, que no hay que bajar la guardia.

Ambos documentales no solo constituyen un testimonio histórico del país, sino que es buen cine. No puedo evitar preguntarme las razones por lo cual no se ven estas películas en Chile, y porque existe tanto interés por los extranjeros en verlas.

¿Porque no se muestran en la televisión ni en las grandes salas?
¿Existe una mano invisible que nos empuja a olvidar lo ocurrido?
¿Existe más conciencia en el extranjero que en Chile de la importancia de la historia reciente?

La directora Marcela Said dice: "...Yo creo que hay una autocensura en la televisión con las películas políticas.... No sé por qué...si es porque esta gente sigue cuidando sus puestos, o creen a lo mejor, de manera errónea, que estos temas no interesan. Hay dos tipos de censura. La censura puede ser como lo que pasó con I Love Pinochet: compran la película y no la pasan. Estuvo dos veces a punto de difundirse y, en algún momento, me parece que fue el señor Matte y la segunda vez no sé quién fue, y la película no pasó. Es una cosa que me parece lógica. Cuando yo llego a Chile, miro la tele y veo que Patricia Maldonado tiene un programa de televisión, que el padre Hasbún está en el otro canal, y que pasen I Love Pinochet… ¡claro! ¡Es lógico que la censuren! Me parece absolutamente lógico. Entonces ¿hasta dónde llega la libertad de los periodistas y de la gente que tiene ganas de cambiar y de hacer cosas interesantes y hasta dónde llega el poder de los consejos editoriales? Esa es la importancia de hacer cosas de manera independiente. No tener a nadie de un canal que te diga: oye, eso sí, eso no. Hago lo que quiero, yo soy responsable, soy yo la que firmo. La otra es la censura económica: no se compran, no existen las películas, que es lo que le pasa por ejemplo a las películas de Carmen Luz Parot. Estadio Nacional se ha visto en todas partes del mundo, ha ganado premios, ganó el premio Biarritz, pero la película acá en Chile no se compra. La venden en DVD, la piratean, la puedes ir a comprar al persa, pero en televisión no pasa. Y eso me parece grave.

¡....muy grave!

6 comentarios:

LaRomané dijo...

Si estos documentales fueran exhibidos en Chile, serían exito de taquilla en forma segura.
El documental sobre Allende y el de los estudiantes secundarios estuvieron por semanas en cartelera con harto éxito.

Me encantaría ver el segundo docuemtal sobre la adoración a Pinochet por personas victimas de lobotomía...jajaja

Creo que me reía más que con un sitcomm por lo patéticas de las escenas.

Tienes suerte, en parte, de vivir en Usa y disfrutar de estas peli.

Cariños
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LaRomané

José Antonio Galloso dijo...

Excelente informe
Me voy con tarea
gracias Maestro
Un abrazo

J. dijo...

Efectivamente, que ganas de ver esos documentales... con lo que me gustan los documentales, pero quien sabe, en una de esas lo pasan en la nueva cineteca de la moneda...
la esperanza es lo último que se pierde no?

Slds

okol dijo...

¡qué interesante el artículo!
Es verdad, patética la censura, pero creo qeu algún día, eso cambiará.
saludos.
okol

giuliano pastorelli dijo...

interesantisimo qrticulo.......yo creo que la mayoria de los chilenos en general no tienen idea de la existencia de este tipo de material cinematografico.....lo de la mano invisible?...puede ser....
por otro lado comparto y corroboro aquella afirmación en la que el extranjero tiene un sentido de peso historico bastante mas fuerte que nosotros..... en algunos lugares la gente solo conoce chile por el golpe de estado......

Anónimo dijo...
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