lunes

Es triste robar pero más triste es trabajar

Yo soy turista de profesión y me dedico a turistear. Ese es mi trabajo. Turisteo hasta sin viajar. Es mi trabajo las 24 horas del día. No no, no soy ni escritor de viajes, aunque pienso que ese debe ser un trabajo muy desgastante. Alguna vez quise serlo y quizá algún día lo sea, pero reitero que debe ser desgastante, pues a los escritores de viajes se les paga por artículo un valor que no alcanza para viajar, por lo que descansan en el gentil auspicio de líneas aéreas, hoteles, restaurantes para viajar gratis. Se me hace frustrante andar rogando que te regalen un pasaje, una noche de hotel o una cena de 50 dólares. Tampoco soy agente de viajes (ese si que debe ser un trabajo de mierda y que me disculpen los que a eso se dedican), pues vender paquetes de placer para que el resto lo pase bien, mientras uno pasa 8 horas sentado en un cubículo rodeado de fotos del caribe, debe ser realmente deprimente. Piloto de avión tampoco soy ni sería, pues dedicarme a hacer partir y aterrizar un avión lleno de gente me produciría un insomnio de la gran puta. Azafato menos, pues tener que mantener el control ante 200 pasajeros histéricos mientras el avión está a metros de estrellarse en el suelo no me parece un trabajo de mucha recompensa.

Nunca consideré otros trabajos a parte de este. De hecho trabajar no estaba dentro de mis opciones. Sigue no estándolo, pero bueno, hay que hacerlo.

Recuerdo algo que fue decidor en mi actual ocupación, una reunión con un orientador académico. El sujeto en si tenía cara de haber tomado una mala decisión de que hacer de su vida. Me llenó de preguntas, que qué me gustaba, que no, cuales eran mis gracias, todo mientras leía el diario, seguramente la sección de empleos. Recuerdo que me preguntó sobre mi infancia, si hablaba idiomas y si me gustaba viajar. Y yo, si, si, me encanta, dije, con mi cara de adolescente en permanente edad del pavo. Entonces, dijo él, como si hubiese encontrado a un familiar en la sección obituarios, dejando el periódico de lado, 'Eso! Usted tiene que ser un turista!' Y ahí partió todo.

Últimamente en mi trabajo las cosas han andado medio raras. Como que no hay jefes, como que nadie sabe quien paga los sueldos, nadie sabe quien es el responsable del café, del papel confort. Nadie sabe de planes futuros, nadie turistea, aunque sea sentado. El otro día me llegó un mail del turista mayor, el gran jefe, el pez grande, que se ubica en Chile. Comunicaba en el mail la realización de la Asamblea anual de socios y un tal plan de acción para el segundo semestre. Yo curioso, inquieto por saber si mi nombre estaba considerado en el futuro plan consulté a la central. Alo central? 'Si acá la central' me respondieron. Soy yo, el turista. 'Si, ya me di cuenta, que quieres?' Quiero saber de que se trata el plan ese de la asamblea, dije, con la voz de lo más amorosa. Ni idea, algo más? Fue la respuesta. Habrá que esperar nomás pensé.

Ahora recuerdo a un buen amigo que trabajaba en una multinacional, dedicado a vender un producto que le exigía andar con su maletín pa’ riba y pa’ bajo, visitando los clientes que su jefe le asignaba. Él odiaba su trabajo, y la gente con quien trabajaba. Nos juntábamos usualmente a almorzar, y él me hablaba de sus frustraciones. Me lo contaba muy serio pero con cierta gracia todas las cosas que le ocurrían. Me decía que sus compañeras eran unas bobas, que su jefe se la pasaba jugando solitario el día entero. Es imposible tenerle respeto a esa manga de guevones, me decía, moviendo la cabeza. Él era altamente considerado en su empresa, pues alguna vez había trabajado con dedicación. Ahora todo era muy distinto. Llegaba a la oficina a las 8 y media de la mañana en punto. Apenas su jefe lo veía, le daba el plan de visitas del día. Mi amigo arreglaba sus cosas y partía, pero de vuelta a su casa. Vivía aún con los papás, otra fuente de frustraciones interminables. Ya en su casa se metía a la cama, y se tomaba un contundente desayuno en cama servido por su nana. Dormía hasta la una de la tarde y luego se metía a la piscina. Que pensará la nana de ti, le decía yo. Más de alguna vez lo llamó su jefe mientras estaba almorzando echado en su cama. Y él respondía poniendo voz de urgencia, '..Si, si jefe hola, como le va, lo puedo llamar más ratito que voy entrando a un ascensor a visitar un cliente...' Era un caradura, pero yo le celebraba con mis carcajadas sus diferentes aprietos. Él me mostraba su maletín lleno de folletos y manuales, y me decía, 'ves este maletín?' Si le respondía yo, curioso y sabiendo que me iba a dar risa lo que me iba a decir, 'bien, pues acuérdate de lo siguiente', decía, 'cuando encuentre un trabajo mejor, ni siquiera me voy a ir a despedir de mi jefe, simplemente no voy a volver más....' y yo que me caía de la risa...y luego agregaba: 'y lo primero que voy hacer es ir al puente Pedro de Valdivia y voy a tirar este maletín de mierda con celular incluido al río....' Yo mientras me secaba las lágrimas de la risa le decía que me conseguiría una cámara para filmar tan significativo acontecimiento.

En esta fase de indefiniciones provenientes de la central, se me ocurrió que quizá es tiempo de buscar otros posibles caminos, 'en caso de'. Preparar el plan B, C, D. No hablo de dedicarme a hobbies ni nada de eso, hablo de un cambio radical. Conversaba con un amigo, le decía de mi intención, y me preguntaba si estaba en la crisis de los 30. Yo le respondí que andaba en crisis vocacional desde que nací, y que ese no era el problema.

Buscando encontré un libro titulado 'Que debo hacer con mi vida' de Po Bronson, y no es nada tonto, (me da vergüenza leer libros de auto ayuda) tiene harto sentido. El sujeto entrevistó a com
o 1000 personas que habían hecho cambios radicales en su vida para dedicarse a algo que los llenara completamente por el resto de sus vidas, y llegó a interesantes conclusiones: por ejemplo que uno debe evitar pensar que el trabajo equivale a aburrimiento. O peor aún pensar que el trabajo ideal es, Trabajo+Intensidad+Riesgo: Cool! Lo sano es que no sea ni una cosa ni la otra, aún cuando la segunda opción parezca más interesante. Lo ideal es lograr un medio de trabajo donde uno nunca mire el reloj, nunca odie los días lunes, donde uno nunca se preocupe de los años que pasan, donde uno no se la pase pensando donde pertenezco en esta vida. Donde uno sea productivo y confiado en el que tiene uno. Este tipo de trabajos o situaciones de vida no se encuentra por casualidad, ni llegan como una epifanía, sino que muy por lo contrario se toman varios años de equivocaciones y experiencias. El libro entrega algunas indicaciones, como por ejemplo el factor plata. Uno se imagina el dinero, sobretodo en grandes cantidades como la ruta más corta a la libertad. Sin embargo es precisamente lo contrario, pues la ruta MÁS CORTA hacia una buena vida consiste en construirse la auto confianza de que uno puede vivir feliz dentro de ciertos medios, rodeado de un sentido de propósito. Lo segundo es que uno no puede basar el que hacer de su vida preguntándose 'para que soy bueno yo?'. Más bien uno debe matizar, y preguntarse si eso que a uno tanto le gusta estaría uno dispuesto a hacerlo por 10 años. La respuesta cambia radicalmente. Una tercera pregunta a hacer es ¿en que me convertiré al hacer tal o cual trabajo?, en vez de la típica pregunta ¿que voy a hacer en este trabajo? lo cual está relacionado a un sistema de valores existentes en un determinado trabajo, pues este puede transformarte en algo que no deseas. Algo bien interesante que decía este tipo, es que si en un cóctel o reunión con extraños, alguien te preguntaba 'y tu que haces' y a ti te disgusta que te lo pregunten, es porque no te gusta el contenido de la respuesta. Finalmente, no se trata de una historia de conquista, es más bien una historia de descubierta, por medio de prueba y error, mediante lo cual uno aprende que estamos escribiendo la historia de nuestras vidas y vamos descubriendo que es lo que tenemos a ofrecer, por lo que vamos exigiendo mayor recompensa.

Continuará...

6 comentarios:

LaRomané dijo...

Primera vez que veo que te desangras escirbiendo y desangras al resto leyendo..jajaj

Creo que 1% de la población activa laboralmente hace lo que realemnte planeó de su vida y disfruta haciéndolo.
Si me lo preguntas a mi, puedo decir que no me desagra lo que haga pero hay ciertas cosas que amaria hacer para vivir...

Es lo que hay...

Cariños, Bitacoreta Org.
x0x0x0x
LaRomané

rafico dijo...

Bueno, aunque los critiquemos los libros de autoayuda sirven al fin al cabo.

Recuerdo el popularísimo “Padre rico_Padre probre”, donde proponían:
1. Usted no trabaja para el dinero, el dinero debe trabajar para usted.
2. Si se siente oprimido por su jefe, agradézcale, pues él, es la pulsión que le está diciendo "es hora que usted sea independiente".

Yo detesto a mi jefe también, pero mi consuelo es que sé, que muy pronto estaré encima de él.

Hasta pronto

kit dijo...

gracias por este post:)
yo me encuentro en mil y una encrucijada en este momento. quiere ese trabajo del tipo 2, aquel que es cool, pero como no se consigue fácil estoy dándome de cabezasos constantemente:S
Quiero encontrar algo que me de satisfacción espiritual (no es taya lo que estoy diciendo)y no sólo reportes económicos ( y no es que yo gane mucho tampoco!!). Y creo que para conseguir lo que quiero tendré que hacer un cambio mas o menos radical en mi vida...
...y por ahí andamos:)

un beso

bitacoreta.org dijo...

Muchos desearían el dilema de tener la opción económica versus la opción espiritual. Pero en la realidad las cosas no aparecen tan facilmente. El que ya se sepa lo que uno quiere es un gran paso. Tambien para definir exactamente lo que uno quisiera, hay que sacarse la cresta con trabajos y jefes que te empujan a tomar decisiones, tal como dice Ráfico. Lo importante es no perder de perspectiva que uno se merece algo mejor y no abandonar la búsqueda de aquello que te llena tanto espiritual como economicamente... flor de trabajito sería, no?

Vickyta dijo...

Q interesante lo que planteas perruno...Yo me cambié hace poco de carrera,abandoné años de vida ingenieril porq ya no soportaba,no había caso que me gustara,y que uno sea bueno para algo no significa que te apasione..a lo más Will Hunting dejé todo y congelé para estudiar Diseño de Vestuario:),aún no parto,pero la sola idea de saber que por años de años haré lo que más amo me hace sentir feliz.Ese tipo de trabajo q aunq te levantes en la mañana cagá de sueño = vas feliz a trabajar...Saludos y 1 abrazo!!!Kizás tb puedes pillar algo que te guste tanto así!!!

Anónimo dijo...

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