miércoles

Tacones

...y de repente el latino partió corriendo no sin antes dejar abandonado el violín en el mismo piso. Yo que comía un sandwich en el mismo restaurant con mesas afuera de siempre, miré algo confundido y no entendía para nada el alboroto, y me pregunté que clase de músico dejaría su violín en el piso sucio. El latino corrió hasta la cercana entrada del metro, y agarró algo que parecía estar atascado en la escala mecánica, y tiró y tiró pero no le resultó. Yo con mi vista de águila (borracha) solo veía algo de color rojo atascado, pero la curiosidad fue tanta que me tuve que parar a mirar y al dar un par de pasos me dí cuenta que era un sapato de tacos altos, que no parecía nada barato. Lo primero que se me vino a la cabeza fue pensar que tipo de músico deja su violín abandonado por un taco de mujer y más encima al tirar el taco con toda fuerza corre el riesgo de lesionar su propia mano de violinista, sin las cuales el violín no le sirve más que para echarse viento. "Todo un gentleman este violinista", pensé y "adonde estará la dueña". Pero no importa, porque no pudo sacar el sapato, y al no poder hacerlo el latino violinista descuidado pero un gentleman, volvió a su faena musical con su cara de tipo amable. Mientras tanto yo miraba la escena amenizado sobretodo cuando un gordo enorme se las daba de héroe y agarraba el taco largo tirándolo con decisión, haciendo con que las venas de su cabeza gorda se hincharan como culebras, y se puso tan rosado que parecía a punto de explotar. "Disculpe pero es imposible", dijo el gordo, dirigiéndose muy colorado a una rubia despampanante que solo miraba los diferentes intentos de salvataje algo circenses que se sucedían ante sus ojos de reina servida. De repente, viene caminando un viejo muy flaco y chico que venía de entrada al metro, y que sin enterarse de todos los intentos anteriores y al ver el taco atascado, atinó a pegarle una suave patada al sapato con tacos de lujo enganchado, y lo mando a varios metros de la escena. La Cinderela corrió cual madre al encuentro de su hijo recién sacado de un pozo ciego, lo tomó entre manos todo estropeado junto al otro par, dio unos reiterados "thank yous" y partió caminando por la calzada a pata pelada, atrayendo varias miradas. Todo amenizado por una melodía barroca del latino y su violín. Yo le daba los últimos mordiscos a mi sándwich.

La humedad aumenta a medida que la tarde transcurre. El termómetro indica 31 Grados. Se siente como 31, dice el noticiario.

2 comentarios:

Montserrat Nicolás dijo...

hmmm...eran lindos???

nos imaginamos que si...y todo por unos bonitos taquitos.

la damisela en peligro siempre hace que salga lo mas noble del macho.

sea por un taco o un tarro...

c.

J. dijo...

De que trataba la historia?...
me desconcentré al leer sapato

Zlds

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