Diferencia entre un chupa sangre y un chupa pico
La verdad no existe ninguna diferencia. Claro, porque podríamos decir que son chupasangres, aquellos que por ejemplo (solo un ejemplo), en nombre del señor y la virgencita, del neoliberalismo y del monseñor Escrivá (ojo, es un ejemplo), se enriquecen aprovechando la liquidación de última hora de un 10% a 70% de un sinfín de empresas públicas ahí por la mitad de los 70'. Se justifica para asegurar el futuro con una empresita, además del fundito en el campu. ¿Imaginemonos que estos podrían ser (por ejemplo) los mismos empleados públicos de responsabilidad de la época? Los chupasangres podrían ser los que en esa misma época compraron bancos, y se prestaron la plata en grandes sumas entre ellos mismos. Ejemplo nomás po. Luego, como se les calentó el hocico por un poquitin más de sangre, podrían haber inventado el tongo de un sistema previsional y de salud desde donde les llueve efectivo a chorros. Sin considerar que todo esto lo pudo haber hecho posible el vampiro chupasangre maestro, el Tío Sam, que en un acto filantrópico les permite contar con líquido suficiente para 'mantener con vida' al 'decano de la prensa nacional', el diario El Mercurio.Eso sería un ejemplo clásico de chupasangre.
-¡Hay Dioh Mio, y la virgen santa!
Si, si, si, señora linda lectora mía. Le suena familiar el cuento, lo supuse. Pues póngale el nombre que quiera y preste atención para contarle ahora de los chupapicos y disculpe la subida de tono….Escúcheme, pues esta categoría es aún más peligrosa, y se refiere a aquellos que defienden a los chupasangres. Salen en su defensa como si se les atacara la madre, sobretodo cuando un socialista, comunista, leninista, o comunista e' mierda, como les gusta llamar a aquellos buenos ciudadanos, osa poner en evidencia su condición de vampiro.
¿O sea que ese señor que sale en la tele es un chupa pico?
Si, si, si mi querida señora, ese y el otro también.
¿Y la niña esa con el pelo claro, tan dije y finita que se ve?
Esa también, sobretodo esa, aunque se hace la que es enemiga de ese otro, y si, también...de hecho ese otro es un chupasangre, ella una chupapico.
¿Ay, oiga y el señor ese con el pelo crespo aceitoso, con el pañuelito rojo, que camina como si se hubiese enjuagado mal el popó y le picara?
Si mi buena señora, ese es un híbrido, la verdad que ese es un enviado especial del demonio querida señora, cuidado. A ese hay que darle la espalda permanentemente, sino usted sabe.
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Hablando de chupasangres y chupapicos, estoy en una librería que dispone de mesas para los lectores, escribiendo en este blog. No me quedó más que sentarme a escribir donde estoy, pues el lugar está repleto. En la mesa inmediatamente a mi derecha, un señor de unos 6
0 años, lee un libro de historia y come con igual entusiasmo un paquete extra crujiente de papas fritas. No es fácil pensar con un proyecto de orangután sentado al lado, haciendo competencia consigo mismo de cual papa frita cruje más al cerrar el hocico. Este gueon es un atentado a la inspiración, pienso. La fritanga de papas al romperse en su bocota suena tan fuerte que parece que las estuviera comiendo yo mismo. Una más y se las aplasto de un manotazo seco en plena jeta.















